PICRAT es un modelo para clasificar cómo se está usando la tecnología en un contexto de enseñanza y aprendizaje. Lo presentaron en 2020 Royce Kimmons, Charles R. Graham y Richard E. West en un artículo publicado en el CITE Journal. Esta página es la versión de referencia: qué es el modelo, de dónde viene y qué lugar ocupa dentro de la investigación sobre el tema.

Si buscas una introducción práctica con un ejemplo resuelto, probablemente lo que necesitas es la definición breve. Si quieres comparar PICRAT con el modelo que ya usas, te ayudará la página comparativa. Esta es la entrada de enciclopedia.

Definición

PICRAT es una herramienta de clasificación con dos ejes. El acrónimo se forma a partir de dos subejes.

El primero, PIC, describe la relación del alumnado con la tecnología. Sus letras corresponden a Pasivo (Passive), Interactivo (Interactive) y Creativo (Creative). Un estudiante puede estar recibiendo información a través de la tecnología (Pasivo), respondiendo a la tecnología o por medio de ella (Interactivo), o usándola para producir algo nuevo (Creativo).

El segundo, RAT, describe el impacto de la tecnología en la tarea desde el punto de vista de la enseñanza. Sus letras corresponden a Reemplaza (Replace), Amplifica (Amplify) y Transforma (Transform). La tecnología puede sustituir a una versión de la tarea sin tecnología (Reemplaza), mejorarla de alguna manera significativa (Amplifica) o rediseñarla hasta convertirla en algo que no habría podido existir sin la tecnología (Transforma).

Al cruzarse, los dos ejes forman una matriz de tres por tres con nueve celdas posibles.

Uso de la tecnología: alumnado
Creativo
Interactivo
Pasivo
CR
CA
CT
IR
IA
IT
PR
PA
PT
Reemplaza
Amplifica
Transforma
Uso de la tecnología: docente
Modelo PICRAT, Kimmons, Graham y West (2020).
La matriz PICRAT en una hoja para imprimir. Filas: Creativo, Interactivo, Pasivo. Columnas: Reemplaza, Amplifica, Transforma. Cada una de las nueve celdas incluye su nombre y un ejemplo de aula.
La matriz PICRAT, para imprimir o añadir a una diapositiva

Una página con las nueve celdas y un ejemplo de aula en cada una. Puedes usarla, compartirla e imprimirla libremente con un enlace a picrat.com (CC BY 4.0).

El artículo original

El modelo se presentó formalmente en un artículo de 2020 titulado The PICRAT Model for Technology Integration in Teacher Preparation, publicado en Contemporary Issues in Technology and Teacher Education (CITE Journal), volumen 20, número 1.

Cita
Kimmons, R., Graham, C. R., & West, R. E. (2020). The PICRAT model for technology integration in teacher preparation. Contemporary Issues in Technology and Teacher Education, 20(1), 176–198. citejournal.org

El objetivo declarado de los autores era construir un modelo de síntesis. Revisaron unos veinte marcos ya existentes de integración de la tecnología y observaron que se repartían en dos grandes grupos: los modelos que se centran en cómo la tecnología cambia la tarea (como RAT y SAMR) y los que se centran en lo que el profesorado necesita saber para integrar bien la tecnología (como TPACK y TPCK). Ninguno de los dos grupos, sostenían, describe lo que el alumnado hace realmente con la tecnología que tiene delante, y esa es la parte del aula que más importa.

Su propuesta fue, por tanto, combinar las dos perspectivas en un único diagrama. El eje horizontal se tomaría del modelo RAT de Hughes, de 2002. El eje vertical sería nuevo y daría nombre a tres categorías de implicación del alumnado que a los autores les habían resultado útiles una y otra vez al observar aulas: Pasivo, Interactivo y Creativo.

¿Por qué importa este paso? Antes de PICRAT, una docente podía afirmar que había pasado de la Sustitución a la Redefinición de SAMR y, aun así, haber tenido a su grupo cuarenta minutos en una obediencia silenciosa. Los modelos anteriores no lo ocultaban; sencillamente no tenían un lugar en el diagrama para reflejarlo. La aportación de PICRAT es insistir en que «¿qué está haciendo la tecnología?» y «¿qué está haciendo el alumnado?» son dos preguntas, no una. Esa insistencia explica que el modelo aparezca hoy en cursos de formación del profesorado, en redes de colegios internacionales y en estudios de observación de aula a los que los modelos anteriores no habrían llegado.

Los antecedentes

PICRAT no surgió de la nada. La mitad RAT del modelo es una herencia directa de trabajos anteriores. La mitad PIC es nueva, pero se apoya en una larga tradición de reflexión sobre el aprendizaje activo.

2002
RAT
R A T
→
2010
SAMR
S A M R
→
2020
PICRAT
PICRAT conserva el eje RAT de Hughes (ahora su fila inferior) y añade encima un nuevo eje dedicado al alumnado. El linaje está a la vista de todos, aunque pase desapercibido.

El modelo RAT de Hughes (2002)

Joan Hughes, de la Universidad de Texas, propuso RAT como un marco de tres niveles para clasificar el efecto de una tecnología en la enseñanza: si Reemplazaba una versión no digital de la actividad, si la Amplificaba o si la Transformaba en algo realmente nuevo. El artículo de Hughes se centraba en la formación del profesorado y en el reto de ayudar a los docentes en formación a ver más allá de un uso superficial de la tecnología.

El eje inferior de PICRAT es el RAT de Hughes, casi sin cambios. Kimmons, Graham y West reconocen expresamente su trabajo.

El modelo SAMR de Puentedura (2010)

SAMR (Sustitución, Aumento, Modificación, Redefinición) es el primo más conocido de RAT. La escalera de cuatro peldaños de Ruben Puentedura se convirtió en el vocabulario dominante de la integración de la tecnología durante la década de 2010. Los autores de PICRAT critican SAMR por dos motivos: que la distinción entre Modificación y Redefinición no se puede aplicar de forma fiable y que SAMR, igual que RAT, describe solo el uso que hace el docente e ignora la implicación del alumnado.

Encontrarás una comparación detallada de PICRAT y SAMR en el artículo dedicado a esa comparación.

El modelo TPACK de Mishra y Koehler (2006)

TPACK describe la base de conocimientos que un docente necesita para integrar la tecnología con sentido. Sus círculos de conocimiento tecnológico, pedagógico y del contenido se superponen y forman siete zonas de conocimiento experto, cada una con su nombre. Kimmons, Graham y West reconocen que TPACK es una aportación importante, pero sostienen que, al ser un modelo de la competencia del docente, describe su preparación y no lo que está ocurriendo en el aula.

La relación entre los dos modelos se trata con más detalle en el artículo sobre PICRAT y TPACK.

Otros modelos de la familia

El artículo de 2020 repasa también TIM, sucesor de RAT (Technology Integration Matrix, del Florida Center for Instructional Technology), LoTi (Levels of Teaching Innovation, de Moersch), TAM (Technology Acceptance Model), TIP (Technology Integration Planning) y varios más. La conclusión a la que llegan los autores es que, aunque cada modelo recoge algo real, ninguno hace las dos cosas a la vez: describir el uso que el docente hace de la tecnología y describir la relación del alumnado con ella en un único marco visual.

Tienes una visión general de los principales modelos, con una valoración de cada uno, en la página de comparación de modelos.

Qué significan realmente los dos ejes

Vale la pena examinar los ejes con más detenimiento, porque las etiquetas esconden matices importantes.

El eje PIC: la implicación del alumnado

Creativo
Interactivo
Pasivo
Tres niveles de relación del alumnado con la tecnología.
  • Pasivo. El alumnado recibe información a través de la tecnología. Ver un vídeo, leer un texto digital, escuchar un audio. No es una categoría peyorativa: un vídeo explicativo bien hecho puede ser el mejor uso posible de un tramo de la clase.
  • Interactivo. El alumnado responde a la tecnología o por medio de ella. Contestar preguntas, hacer anotaciones, aportar a un documento compartido, usar una herramienta de aprendizaje adaptativo.
  • Creativo. El alumnado produce algo nuevo con la tecnología. Elaborar una presentación, escribir un programa informático, hacer una película, componer música, diseñar un prototipo.

La distinción que hacen los autores no tiene que ver con la calidad del aprendizaje, sino con el tipo de actividad cognitiva que la tecnología está apoyando.

El eje RAT: el impacto en la enseñanza

Reemplaza
Amplifica
Transforma
Tres niveles de impacto en la práctica habitual del docente.
  • Reemplaza. La tecnología hace, en esencia, el mismo trabajo que la alternativa no digital. La misma tarea en otro soporte.
  • Amplifica. La tecnología hace que la tarea sea más eficiente, más accesible o más motivadora, sin rediseñarla en lo fundamental.
  • Transforma. La tarea no habría podido realizarse sin la tecnología. Su existencia depende de las posibilidades que ofrece la herramienta.

Un punto que a menudo se pasa por alto es que Transforma no significa «un uso más avanzado de la tecnología». Significa «la tarea es distinta». Un grupo de primaria que usa un programa de videollamadas para entrevistar a una autora que está al otro lado del mundo se sitúa en Transforma, aunque la tecnología (una videollamada) sea sencillísima.

Cómo se ha usado el modelo desde 2020

En los años transcurridos desde su publicación, PICRAT se ha adoptado en un número creciente de contextos. Donde más ha arraigado es en tres ámbitos. Los programas de formación inicial del profesorado lo han usado como marco de planificación durante las prácticas en centros educativos. Las redes de colegios internacionales lo han usado como vocabulario común entre equipos docentes multilingües, algo que funciona especialmente bien porque el modelo es visual y las etiquetas son concretas. Y un grupo más reducido de investigadores lo ha usado como esquema de codificación para la observación en estudios de aula grabados en vídeo.

El modelo se está aplicando ya también más allá de su contexto original, la educación primaria y secundaria: en la educación superior, en la formación de personas adultas y (en las publicaciones más recientes) en el diseño de la enseñanza con apoyo de la inteligencia artificial.

Limitaciones conocidas

Los autores son cuidadosos al señalar lo que el modelo no hace, y vale la pena repetir esas limitaciones.

PICRAT no mide los resultados de aprendizaje. Describe lo que ocurrió en una clase desde un ángulo concreto. Dos clases situadas en la misma celda pueden dar lugar a aprendizajes muy distintos; dos clases situadas en celdas diferentes pueden dar lugar a aprendizajes parecidos. El modelo es una herramienta de reflexión, no de evaluación.

PICRAT no prescribe una celda «mejor». Creativo Transforma no es superior a Pasivo Reemplaza. El modelo es deliberadamente no jerárquico. La celda adecuada para una clase depende de la materia, del alumnado, del objetivo de aprendizaje y del tiempo disponible.

PICRAT no recoge la pedagogía en su totalidad. Describe el papel de la tecnología en la clase. La calidad de las preguntas, el tratamiento de los errores conceptuales, el ritmo, las relaciones (todo lo que un buen docente hace de verdad) quedan fuera del alcance del modelo.

PICRAT te dice qué papel está desempeñando la tecnología. La pregunta de si la clase funcionó se la deja al docente.

Por dónde seguir

Si quieres ver las nueve celdas con ejemplos, la biblioteca de la matriz reúne una clase real en cada una, con alumnado de entre 8 y 16 años. Si quieres ver el modelo aplicado a las clases que tú impartes, Analyse clasifica una clase en la matriz en unos dos minutos. Si quieres planificar una clase nueva que se sitúe en una celda concreta, Generate hace lo contrario. Las dos herramientas son gratuitas y las dos usan las definiciones originales del artículo de 2020.

Si vas a escribir sobre el modelo en un trabajo de fin de grado o de máster, en un documento de política educativa o en el plan estratégico de un centro, la única fuente que debes citar es el artículo de Kimmons, Graham y West publicado en 2020 en el CITE Journal, enlazado más arriba. Todo lo demás, incluida esta página, deriva de él.

Andy Perryer dirige el aprendizaje digital a escala internacional y es el creador de PICRAT Suite, una aplicación del modelo PICRAT pensada para el aula. El marco PICRAT fue desarrollado por Royce Kimmons, Charles R. Graham y Richard E. West en su artículo de 2020 en el CITE Journal.